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El Periódico Extremadura

El problema de supervivencia en el histórico club extremeño

José Durán, entrenador del Santa Teresa B: «Nos han abandonado»

El Santa Teresa, que sufrió la retirada del primer equipo, aún cuenta con su filial gracias a los padres de jugadora. La inscripción del ‘B’ en Primera Nacional ha evitado la desaparición

Imagen de equipo. Las jugadoras del filial posan junto con sus padres y el cuerpo técnico tras ganar el sábado. CEDIDA

El Santa Teresa se ha agarrado con fuerza a la vida después de haber estado a punto de perderla. De hecho, se han quedado sin su activo más importante: el primer equipo, que será expulsado de la Segunda Federación tras incurrir este domingo en la segunda incomparecencia al no presentarse ante el Atlético Baleares. No obstante, el filial, punta de lanza de la cantera rojiblanca, ha podido seguir adelante in extremis y ha logrado evitar que el club desaparezca.

Para lograr que el segundo equipo del Santa siga compitiendo en Primera Nacional, el que ha pasado a ser el cuarto escalafón del fútbol femenino, ha tenido que recibir una ayuda extra. «El club tenía todo bloqueado. El dinero para inscribir a las jugadoras y el del viaje del próximo fin de semana lo ha+n puesto los padres de las jugadoras y algún socio para que podamos salir adelante», explica José Durán, entrenador del filial.  

Dentro del vestuario rojiblanco también admiten que la situación se había vuelto muy complicada ante la incertidumbre de si el filial iba a repetir la incomparecencia de la primera jornada y tampoco iba a poder presentarse el pasado sábado frente al Atlético Lince. «La última semana ha sido un agotamiento mental muy grande. Al final apareció la luz y tuvimos suerte», detalla Irene Martínez, capitana del Santa Teresa B.

Respecto al desplazamiento del próximo fin de semana en el que tendrán que partir a horas intempestivas para viajar hasta Guadalajara, ya que no hay dinero para pernoctas, el grupo es optimista. «El viaje a Guadalajara se va a hacer sí o sí. Ahora han decidido que la mitad del autobús se ceda a los padres para que puedan viajar, ya que pagan el viaje», dice Durán.

Aunque lamentan que el conjunto de Segunda Federación no haya podido competir este año tras dos incomparecencias ante La Solana y Atlético Baleares, los supervivientes del club aluden a que no había ninguna otra opción viable para que el club pudiera seguir adelante . «A mí, como capitana del filial, lo del primer equipo me parece una pena. Pero era esto o quedarnos sin jugar al fútbol. El club tiene un nombre. Ha sido el único club que ha estado en primera», detalla Martínez.

El entrenador de este grupo de futbolistas, que el pasado sábado se impuso por la mínima al Atlético Lince está convencido del potencial que tienen a nivel colectivo. «Este equipo iba a ser el A, pero al final salió otro proyecto y nos convertimos en filial. Tenemos jugadoras que el año pasado estuvieron en Reto. Este grupo está hecho para quedar en las primeras posiciones de la liga», explica el técnico de un equipo que, haga lo que haga, no va a poder ascender este año debido a la herencia recibida de un primer equipo que será retirado de la competición.

Abandono

Desde el que el Santa Teresa consumara su segundo descenso en apenas doce meses, el club ha vivido sumido en una inestabilidad profunda en el que ha dimitido un presidente -Manuel Guerra- por motivos personales y por el que entró una junta gestora que, aunque aseguró que el equipo iba a salir a competir, los hechos demostraron lo contrario. Durante todo este tiempo, tanto futbolistas, como el cuerpo técnico han tenido una profunda sensación de abandono. «En las últimas semanas hemos estado las jugadoras, la delegada, el fisio, los padres y yo. Aquí no ha venido nadie del club. Nos han abandonado y las jugadoras se han sentido muy solas», expone también José Durán.

A todo esto, las propias deportistas añaden una falta de interés por parte de los órganos directivos del club en el que la grave situación no debe ser excusa. «Si por algo se caracteriza el equipo es porque todos estamos en continua comunicación. Hablamos diariamente. La directiva ha pecado de no hablar con el grupo. En una situación tantas dudas y miedos, lo mínimo es que se informe», afirma la capitana.

Futuro

Pero el futuro del club no está aún claro pese a haber salvado el ‘match-ball’ de la retirada del equipo por la segunda incomparecencia. La situación a nivel estructural es incierta en un club que no ha lanzado campaña de abonos y que, en este momento, tampoco cuenta con el apoyo de patrocinios a nivel privado ni institucional. 

«Al descender de categoría, los ingresos son inferiores de patrocinadores institucionales y empresas privadas. Las jugadoras que vienen al primer equipo, tienen que ser profesionales y eso ahora mismo no se lo puede permitir el club. Ahora mismo puede parecer un paso atrás. Pero de aquí a un tiempo igual es un paso hacia adelante», argumenta del mismo modo Irene Martínez.

Aunque todo el panorama sigue siendo realmente muy incierto, desde el vestuario afirman tener la mentalidad adecuada para enfrentarse a todo lo que está por venir. «Estamos pasando por un momento complicado, pero las jugadoras estamos dispuestas a sacrificar nuestro tiempo y nuestras condiciones hasta que esto se estabilice», añade Martínez.

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