Dice que la subida del precio de los materiales (un incremento ligado oficialmente al inicio de la guerra de Ucrania, hace ya dos años) provocó un parón en la construcción, pero ahora el negocio inmobiliario está de nuevo en marcha y las grúas son habituales en la ciudad. «Esto no es un boom del ladrillo como aquel que hubo antes de la crisis ni muchos menos, pero sí es cierto que el mercado se está recuperando y se nota», explica Antonio Correa, gerente y socio de la inmobiliaria García Márquez, una de las principales que tiene varias promociones en marcha en el casco urbano.

De este modo, Badajoz está experimentado un crecimiento en edificaciones que se concentra principalmente en tres áreas: el final de la avenida de Elvas (donde destacan numerosos bloques en la salida hacia Portugal), la ampliación de Huerta Rosales (una extensión de Valdepasillas) y la Ronda Norte.

Cientos de inmuebles

Casi todos los nuevos inmuebles que están creando más zonas residenciales en la ciudad se encuentran todavía en obras. Se pueden contar por centenares; y en todos ellos ya hay muchas viviendas con dueño. De hecho, las inmobiliarias consultadas coinciden en que al menos el 60% de las casas se compran sobre plano, sin que se haya puesto ni un solo ladrillo. 

Es más, si no se alcanza como mínimo un 50% de venta previa, la promoción no se pone en marcha porque no se considera rentable. Así funciona actualmente el negocio. Y el resto de los inmuebles se van despachando a medida que avanza la construcción, de manera que cuando el bloque está listo, apenas quedan casas libres. «Y, en nuestro caso, el 20% de ellas se pagan al contado, esto es, sin necesidad de pedir ningún tipo de hipoteca», explica Juan Prado, encargado en la inmobiliaria Hábitat del sector de vivienda nueva. «Además, hay otro porcentaje de compradores que piden una hipoteca solo para una parte del precio, la otra la pagan igualmente al contado. Muchos de ellos, en ambos casos, son inversores», añade.

Un ejemplo son las conocidas torres -levantadas por la promotora Domus Pacensis- en la avenida de Elvas, ubicadas justo enfrente del campus universitario, las cuales se han convertido en un nuevo símbolo de Badajoz. De ellas, la primera ya está terminada y entregada, la segunda se está rematando y la tercera está previsto que se acabe el año que viene. En ninguna de las tres, que gestiona la inmobiliaria García Márquez, hay ya apenas viviendas libres.

El acceso a financiación

Pero más allá de que el negocio se haya reactivado, otra cuestión es cómo los ciudadanos acceden a la compra de una vivienda. Si bien los precios han ido subiendo, no ha ocurrido lo mismo con los salarios, un hecho que dificulta engordar la hucha y, por tanto, optar a una hipoteca: «La capacidad de ahorro para la entrada, ese es el problema. Y si no se facilita la financiación por parte de los bancos, no se pueden comprar viviendas», subraya Antonio Correa.

¿En qué se traduce este contexto? Muchos inmuebles caen en manos de los citados inversores, que ponen posteriormente las casas en alquiler, con precios que van escalando, pero los cuales se asumen porque quien no puede ser propietario de una vivienda ha de optar por la renta. «No obstante, también se ha creado inseguridad jurídica para esos inversores con la nueva ley de vivienda», apunta Correa.

La segunda mano

¿Y cómo funciona la segunda mano en el mercado inmobiliario pacense? En este caso lo explica Juan Díaz, gerente de Extrecasa: «Desde que empezó a subir el euríbor hemos notado una bajada en las operaciones de compra-venta; se podría decir que en los dos últimos años el negocio ha caído a la mitad. Al haber menos posibilidades de financiación, el descenso es más acusado». Otra cuestión es cómo se comporte este concepto durante 2024.

Díaz sí destaca un dato llamativo: en su negocio más de la mitad de los inmuebles de segunda mano se compran al contado, sin necesidad de ningún tipo de hipoteca. «Son inversores de Badajoz o de pueblos de la provincia», asegura. El principal objetivo, poner la vivienda en alquiler.