«Es emocionante, porque es nuestro y cuando pasemos por aquí podremos decir: ese árbol lo plantamos nosotras en primero de la ESO». Adara y Elisabeth, de la Escuela Virgen de Guadalupe, son dos de las alumnas que este lunes participaron en la plantación de media docena de ginkgos bilobas en la Ronda Norte, junto a más de 200 estudiantes de los otros cinco centros educativos de la barriada pacense de San Roque: los colegios Luis Vives, Enrique Iglesias y Nuestra Señora de la Soledad y los institutos San Roque y Reino Aftasí.

La actividad, organizada por el proyecto Claustro de Barrio, tenía un doble objetivo: crear vínculos entre los alumnos, para que el paso del colegio al instituto sea más fácil, y sensibilizar sobre la importancia de cuidar y conservar el medio ambiente.

Un grupo de escolares y sus profesoras junto a la placa conmemorativa. ANTONIO HERNÁNDEZ

En la calle Rosa Telesforo, muy cerca de los nuevos juzgados, esperaban a los alumnos varios operarios de Parques y Jardines para echarles una mano. Con los agujeros ya hechos en la tierra, estudiantes y docentes se encargaron, por grupos, de colocar cada ginkgo biloba en su alcorque y taparlo con tierra.

También tuvieron ayuda del alcalde, Ignacio Gragera, y de varios concejales, que los acompañaron en esta actividad, que terminó con la lectura de un manifiesto y el descubrimiento de una placa en recuerdo de esta jornada. Seis alumnos, uno de cada centro, leyeron el manifiesto, en el que reivindicaron la necesidad de que toda la ciudadanía ponga de su parte para conservar un planeta que no tiene recambio y que sus hijos y nietos también merecen poder disfrutar.

Lectura del manifiesto en defensa del medio ambiente. ANTONIO HERNÁNDEZ

«Con pequeños gestos se consigue un mar», les dijo el alcalde, quien esperó que el suyo cree conciencia y haga que cada vez más ciudadanos se involucren en defensa del medio ambiente.

«Los seis centros hemos conseguido el ideal de cualquier zona educativa: trabajar unidos por el bien común», destacó José Ángel Araújo, coordinador de Claustro de Barrio. En este sentido, señaló que este tipo de actividades conjuntas, que llevan a cabo dentro y fuera de las aulas, se refuerzan sus «lazos de unión» y se da ejemplo a otros centros .

Los alumnos de San Roque pueden presumir de ayudar a que generaciones venideras encuentren en estos árboles «sombra y cobijo» y, quizás, se empapen del «espíritu de unidad que plantamos junto a ellos», confió Araújo. 

Una alumna echa tierra sobre las raíces del árbol. ANTONIO HERNÁNDEZ