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El Periódico Extremadura

Antonio García Salas

Árboles y toldos

Empieza a ser un mantra en mis columnas de verano insistir en la necesidad de crear condiciones para protegernos del calor en Badajoz. No hace falta entrar en grandes reflexiones intelectuales ni en proponer grandes innovaciones. Ni hace falta entrar en debates sobre el cambio climático, la desertificación o el estrés hídrico. Desde tiempos inmemoriales las ciudades se han protegido del calor y en sitios como Badajoz no resultan ninguna novedad las altas temperaturas de los veranos. Las calles estrechas, las orientaciones de calles y edificios, los colores y materiales de fachadas y suelos y por supuesto sombras con árboles y toldos han sido medidas naturales que no han sido fruto de grandes planes de urbanismo o de reflexiones estratégicas, ni de medidas impuestas por acuerdos o coyunturas internacionales. 

En la calle de San Juan ha habido toldos desde mediados del siglo XIX, y basta ir a muchas ciudades para comprobar que han formado parte de su identidad estival. De los árboles, ¿qué vamos a decir? Parece tan evidente que intentarlo explicar o justificar puede llegar a ser ofensivo. Hay que crear una normativa que haga de los toldos y terrazas un elemento estético y de identidad de la ciudad, por sus colores, formatos, diseños y materiales, promoviendo que desde la iniciativa privada se implante y desarrolle. Hay múltiples técnicas para cubrir con toldos el espacio públicos que invite al paseo por la ciudad. Y como propuesta concreta no estaría mal que en el Puente de la Universidad se cubriesen las aceras con toldos como podemos ver en muchas otras ciudades, embelleciendo el puente y generando mejores condiciones para cruzarlo paseando. Se puede actuar con rapidez, para que el próximo verano pueda tener ya su plasmación en las calles. 

Con los árboles, que vamos a decir que no sea también evidente. Me gustan las palmeras, pero no parece que sean los árboles que nos ofrezcan las mejores sombras. No pretendo proponer que árboles son los más indicados, para eso hay muchos expertos, pero si que debe priorizarse su rápida capacidad de ofrecer abundante sombra, además de otras características que afectan a una correcta y rigurosa planificación urbana. Pero me permitirán que sugiera que se debería al menos replantar con árboles de nuevo todos los alcorques vacíos de la ciudad. Poner especial énfasis en algunos espacios colectivos de gran uso como el parque de San Francisco, la plaza de San Andrés, Minayo y España o las avenidas de Huelva y Juan Carlos I. Y en ese gran camino verde, para peatones y ciclistas, que está previsto construir alrededor de las murallas debería preverse que en todo él exista un auténtico camino verde de sombra que invite todo el año a disfrutarlo. Mucho hay para hablar de este tema, pero hay cosas que son más que evidentes.

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