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El Periódico Extremadura

Antonio García Salas

En positivo

Antonio García Salas

Badajoz-Ciudad Real

Llega a mis manos un recorte de la prensa regional de hace 50 años, del 4 de mayo de 1972, que haciendo alusión a un artículo del diario ABC escrito por don Francisco Soler Fando, reclama la carretera Valencia – Badajoz como gran atajo ibérico. Decía el artículo: «Atenta Extremadura al porvenir, consciente de la necesidad de potenciar la rentabilidad de las inversiones del Plan Badajoz, de lograr un papel destacado en la futura despensa -frutos y carnes- de la Europa unida, no se resigna a ser una triste y mortecina estación final de trayecto, sino el puente, cada día más amplio, entre los dos términos del binomio ibérico. Y comprende que para ello precisa acrecer y conjugar tres factores indispensables a todo desarrollo racional: coordinación de estructuras, promoción de hombres y mejoras de sus comunicaciones». Continua: «Hace tiempo mantengo la esperanza de que nuestro actual ministro de Obras Públicas afronte la nueva labor vial de España, superando el viejo concepto radial que estructuraba la piel de toro ibérico como una caja de queso en porciones, dificultando todo movimiento entre la periferia que no pasara obligatoriamente por la Gran Vía de Madrid». «De ahí la necesidad de estirar, ampliar y, sobre todo terminar la carretera 430, Valencia–Badajoz, que ya prolongada, por la portuguesa Elvas–Lisboa, puede constituir el gran atajo ibérico que comunique por tierra sus dos mares, enhebrando en su kilometraje e inyectando en su vitalidad a las grandes provincias olvidadas de Albacete, Ciudad Real y Badajoz, uniendo Mediterráneo y Atlántico en dos puntos cruciales: Valencia y Lisboa, llevando así a las grandes zonas olvidadas interiores, la apertura y la participación económica, antecedentes obligados de la política». «La expansión de mercados, la intercomunicación de técnicas y valores humanos, el establecimiento de un directo y lógico enlace vial de inmensas posibilidades en el terreno de la promoción industrial, agrícola y turística, entre la civilización latina y el ancho Atlántico, ganaría sobre manera con el término y atención a esta por hoy interrumpida carretera, que a falta de unos kilómetros intermedios, espera ser el acceso para la futura, creciente e irremediable integración ibérica».

Perdonen la extensa cita del artículo de 1973, pero me parecía de gran utilidad y necesidad, 50 años después repetirla casi idéntica. Podría cambiar algunos estilos y terminologías, pero la esencia del texto se mantiene inalterado. Desde 1973, imaginen lo mucho que ha cambiado el país, su sociedad, sus infraestructuras, su economía, y en esta incomunicación entre las provincias de Badajoz y de Ciudad Real seguimos igual, y en términos relativos mucho peor. Esta semana se hace innecesario que escriba más, está más que dicho, hay que actuar ya.

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