Ir hasta Valdebótoa a desayunar merece la pena si es para probar la vegetal del establecimiento de Noelia. «No es que lo diga yo, es que nos queda buenísima», dice la propietaria de este establecimiento. En su carta están los clásicos, no faltan la cachuela ni la parisina. Tampoco la bollería. Sentarse en su patio de césped a desayunar es una delicia.

Precio: 2,60 euros

Propuesta de desayuno de CONFITERÍA DHALÍA. Santi García

-¿Cómo pasas de vender chucherías en un quiosco a poner un bar?

Mi pareja, Cristian, tenía un mesón en Badajoz, en la zona de Valdepasillas, pero no salían las cuentas así que decidimos mudarnos. Primero estuvimos en Villafranco y luego nos vinimos aquí, a Valdebótoa. Yo me vine a trabajar al quiosco y me iba bien, así que una cosa llevó a la otra. Primero nos cambiamos a un localito y luego, a este un poco más grande. Poco a poco nos fuimos liando la manta a la cabeza hasta hoy, que tenemos nuestro bar.

-Y seguís manteniendo el mismo equipo de trabajo, ¿no?

El mismo, sí. Mi pareja está en cocina haciendo las tostadas y yo pongo los cafés. Por la noche lo hacemos al revés, yo me meto en cocina y él atiende. Trabajo en familia.

-¿Cómo se mantiene un establecimiento llevado por dos personas que son pareja con niños pequeños en casa?

Mira, Dhalía tiene 4 años y también tenemos un bebé de un añito. La niña está encantada, está aquí en el bar pero no coge nada, y mira que tenemos chucherías… eso sí, todo lo que me pide, se lo doy. Este negocio es mi manera de conciliar, de tener un trabajo que me permita también estar con mis hijos, aunque ser autónoma sea un poquito asfixiante. A la hora de estar con mis hijos es lo mejor: en la parte que es tiendita de chuches tengo, por ejemplo, la cuna del niño. Yo lo tengo ahí o lo dejo en el suelo y puedo estar con él. De otra manera no podría.

-Pero tú has aumentado el horario de trabajo. Inicialmente no dabas desayunos, solo comidas y cenas. ¿Por qué el cambio?

Nos lo demandaba la gente. Nosotros tenemos un patio con césped que en verano utilizamos mucho, pero el invierno es muy duro porque no puedo darle tanto uso. En esta fecha hay que intentar hacer algo más para llenar la caja. La verdad es que está funcionando fenomenal.

-¿Son mejores los pueblos para emprender?

No sabría qué decirte. Es verdad que en Badajoz hay más paso de gente pero en los pueblos somos más acogedores. A nosotros nos han arropado mucho. Aunque lo que sorprende es que no hay mucha diferencia en los precios de los alquileres de locales, por ejemplo.

-El desayuno en tu bar… ¿es más dulce o salado?

Salado. Lo que más salen son las tostadas. Y mira que tengo dulces: donuts, pepitos… pero poca cosa piden. Desde que empezamos con desayunos la gente viene a por las tostadas. La verdad es que hemos empezado muy bien. Yo pensé que íbamos a dar pocos desayunos día a día pero es que salen bastante más de los que pensaba.

-¿Cuál es tu tostada estrella?

Mira, yo me he sorprendido porque lo que más suelen pedir es la de mermelada. Curioso, pero sí. La reina es la blanca con mermelada. A mí de las que tenemos la que más me gusta es la vegetal, que nos queda buenísima.

Un negocio y una familia que crecen a la vez

Noelia da sus primeros pasos en 2018 en el quiosco de la plaza de Valdebótoa como tienda de chucherías. Su embarazo hizo que se replanteara su idea de negocio, trasladándose a un local para convertirse en bar. La evolución del proyecto hizo necesaria la mudanza a un tercer enclave, más grande aún, al que bautizaron con el nombre de su hija... y donde ha nacido su segundo bebé.