Alberto y Amparo son conocidos en Badajoz por haber sido capaces de mezclar la gastronomía peruana y la extremeña como si de dos expertos alquimistas se tratara. Años después de abrir su primer negocio en una estrecha calle del Casco Antiguo, se lían la manta a la cabeza para abrir una segunda sede. En una clara apuesta por ser parte activa de la revitalización del barrio, abren su segundo local a un par de calles del primero y comienzan a trabajar como ellos saben: ofreciendo calidad y buen ambiente en cada uno de los platos que salen de su cocina.

Precio: 3,20 euros

Propuesta de desayuno de Rosendo II. Santi García

- ¿Siempre tuvisteis claro que había que dar desayunos?

Siempre, desde el principio. ¿Quién no va a querer desayunar en plena plaza de España, con vistas a la catedral? Los desayunos funcionan muy bien en este local.

- ¿Crees que funcionan bien en cualquier parte?

En Badajoz yo creo que sí, que da igual el sitio o el barrio si lo haces bien. La gente desayuna, tiene que tomarse un café en la calle. Es como ‘de cajón’. A veces salen las personas con un problema de su casa y se arregla con un desayuno fuera. O ves a otros te dicen que no tienen dinero, que no les alcanza, pero les ves sentados en los bares, sin renunciar como poco a un cafecito o su tostada. En esta ciudad desayunar fuera es lo normal.

-  ¿La gente mira el precio de la tostada al desayunar?

Depende. Si es alguien que absolutamente todos los días sale a desayunar, controla algo. No siempre te puedes gastar cinco o seis euros en un desayuno, a veces prefieren pedir una media, por ejemplo, pero no renunciar a empezar el día fuera de casa. ¿Un desayuno de dos o tres euros? Mira, claro que sí. El desayuno siempre. Es la parte primordial, la de ‘si no tengo el estómago lleno a las once de la mañana con el café y la tostada, no soy persona’. El día no se empieza igual.

- ¿Cómo es tu oferta de desayunos?

Es una propuesta clásica. Nosotros somos de ‘lo normalito’, no nos salimos de las tostadas de toda la vida. Es lo que gusta. Ahora hay mucha moda de aguacate, muchas tostadas que son complicadas pero al menos nosotros nos decantamos por ser tradicionales en esto. Buen tomate, buen jamón, salmorejo y lo te toda la vida: la blanca, la de aceite… no nos complicamos la vida. No vale la pena.

-  Sin embargo para el concurso de desayunos de este año, Saborea Badajoz 2023, te has metido en hacer una innovación a base de salmorejo, melón y jamón.

Sí, base de salmorejo, lascas de melón y jamón. La verdad es que la combinación de melón con jamón pega muchísimo y está muy bueno, ahí no inventamos nada. Cuando decidimos presentarnos al concurso tiramos primero por el salmorejo porque es un producto en las tostadas que piden mucho y ya sabemos que gusta. Intentamos mezclar los tres ingredientes a ver qué tal y salió eso. Está muy buena porque el melón le da el fresquito, la verdad es que ha salido fenomenal, la han pedido mucho.

- ¿Pensabas que te llevarías premio?

No, no. Nosotros no aspiramos a ningún premio, lo hacemos por superarnos a nosotros mismos. Encima ha gustado mucho, pues genial, pero lo que queremos no es que nos den un diploma.

- Tu empresa, que es familiar, basa mucho su éxito en el buen servicio que da el personal a los clientes. ¿Es pieza clave para que funcione un negocio?

Sí, lo es casi todo. Los negocios dependen de quien tienes en la barra y quien atiende las mesas. Si la gente no está a gusto, no vuelve. Eso está más que claro. Si voy a un sitio y me encuentro con que no me atienden bien o no me siento cómodo, no vuelvo. Igual el público. Yo he notado en los desayunos que la gente busca el trato familiar, el entrar y decir ‘lo de siempre’. Óscar, la persona que atiende el negocio, tiene buena memoria y sabe cómo te gusta el café o cuál es la tostada que más pides. Tenemos clientes que incluso se acercan a cocina, piden y se sientan. Eso es genial.

- Se te ve orgulloso.

Lo estoy. En medio año nos hemos asentado en la plaza y eso dice mucho de quien está allí. Tengo un equipo que ha currado mucho.

UN FLECHAZO, BUENAS VISTAS Y MUCHO TRABAJO EN EQUIPO

La historia de este establecimiento nace en el momento en el que sus propietarios se enamoran de esa esquina de la plaza de España. «Hacía años que nos gustaba, era nuestro local preferido», dice Alberto. Cuando el equipo decide ampliar su negocio, no pueden hacerlo en otro local. Hace seis meses abren las puertas de esta nueva sede con una idea fija en la cabeza: dar desayunos. «Es un lugar de paso y, sobre todo, precioso para empezar el día». A pesar de que es un local con tradición de cañas y cerveza, el equipo de este establecimiento ha conseguido convertirlo en una apuesta segura en los desayunos del Casco Antiguo.