Al principio, en abril de este año, era una pequeña rajita. Luego pasó a ser un bache cada vez más prfundo. El terreno, que fue cediendo poco a poco, se resentía con el paso de los vehículos. A día de hoy, el socavón de las calles Bretón de los Herreros y Moreno Torrba impide utilizar la calzada hasta tal punto que han tenido que poner vallas para que nadie llegue hasta el final y se encuentre con que el paso es imposible. 

«El trastorno es bastante importante», dice Jorge, vecino de la zona. A Bretón de los Herreros se accede desde la avenida de Elvas. Al llegar al final de la misma, el sentido obliga a girar a la izquierda en dirección a la calle Moreno Torroba, que también es de sentido único. Ahora los vecinos que quieren llegar hasta su casa tienen que transitar por esta última en sentido contrario. «Es un engorro. Tanto para los transportistas como para quien viene a tu casa. Hay que avisarles primero de que se tienen que meter en dirección contraria porque el camino habitual está cortado», afirma Pepi, otra vecina. Apenas unos minutos después de pronunciar esta afirmación, un furgón de mensajería hace lo propio circulando en dirección prohibida para entregar los paquetes. 

El socavón «es el menor problema que tenemos», dicen los vecinos. Ambas calles, Bretón de los Herreros y Moreno Torroba, son de titularidad privada. Según explican sus habitantes, «esto era antiguamente la colonia Céspedes, eran casas para los trabajadores de una finca. Con los años ellos fueron desapareciendo y nosotros, comprando las casas, pero la titularidad de la mitad de las calles sigue siendo de los propietarios». Las vías de reciente construcción -algunas, continuación de las calles privadas ya existentes- sí son municipales. «Lo que queremos es que el ayuntamiento recepcione estas calles, que se las quede». Añaden, además, que si bien son de titularidad privada, el uso es público puesto que por la vía circula todo el que así lo desea. «Mucha gente va por aquí al Faro para ahorrarse la última rotonda y también pasan los que van a la academia de seguridad», dicen. 

Tras varios meses de trámites, la comunidad ha tenido conocimiento de que el arreglo de la calzada depende de ellos mismos, después de hablar en repetidas ocasiones con el ayuntamiento y con Aqualia para dilucidar de quién es la responsabilidad. «Lo arreglaremos sin problema, porque a este paso el agujero llegará al colector y entonces sí que será grave la cosa, pero hemos tardado mucho en saber que este arreglo dependía de los vecinos... y aún necesitamos que nos den las pautas de cómo arreglarlo. No quereos hacer una obra que luego no servirá a la hora de que el ayuntamiento recepcione la calle y entonces tengamos que hacer una segunda inversión para cumplir con los requisitos que nos pidan». 

Cuatro años de trámites

Los administradores de la comunidad, Cyma Administrador, explican que llevan con el expediente abierto «tres años para cuatro. Estamos a la espera de se nos de el visto bueno». Afirman que saben que es un asunto complicado pero también que agradecerían «un poco de velocidad» en los trámites «porque esto es como la aldea de Astérix y Obélix, pero al revés. Nosotros sí queremos ser conquistados». Hace poco recibieron una posible fecha: mayo de 2024.

El concejal encargado del área, Carlos Urueña, señala que se reunió con algunos vecinos hace dos meses para explicarles la situación. «No es suelo urbano consolidado, la obra de reparación la tienen que haer ellos». Para llevarla a cabo tienen que pedir una licencia de obras. «Han presentado todo y está pendiente de aprobación». 

En cuanto a la titularidad de las calles, Urueña afirma que el proyecto de reparcelación «ya tiene el ok», por lo que los trámites deberían tardar pocos meses.