Alrededor de una mesa, compartiendo risas, pensamientos y cotidianeidad, los churros con chocolate saben mejor. Que se lo digan si no a Paqui, que 24 horas antes estaba ingresada en el hospital y hoy está riéndose a carcajada limpia. «Me dieron ayer el alta por un problema que tengo. No estoy bien, pero no podía no venir. Esto también es medicina», dice. Esta mujer es una de las asistentes al programa ‘Alianza antisoledad’ que la Asociación Extremeña de Familiares de personas con Alzheimer (Afaex) ha puesto en marcha con el apoyo de Fundación La Caixa y el Instituto Municipal de Servicios Sociales (IMSS) del Ayuntamiento de Badajoz. 

«Hay días que hacemos manualidades, cerámica, actividades para la memoria y otros días solo hablamos», explica Eva, la animadora sociocultural del programa, rodeada de las mujeres que forman el grupo de María Auxiliadora. Ella es la que lleva la batuta en estas reuniones semanales. «Desde septiembre nos llevamos viendo. Nos contamos nuestras cosas. Ellas, porque en este grupo son todo mujeres, me han hecho partícipe de si viven solas, de sus problemas diarios... en otros centros me han contado hasta intentos de estafa, que nos ha servido para hacer mucho hincapié en las precauciones que tienen que tomar cuando están solos», explica Eva. 

Pilar, de 76 años, asiente con la cabeza. Ella llegó al programa a través de la asociación de mayores de su barrio. A las 9.30 horas de la mañana está «como un reloj» en la puerta de la asociación. «Hay mujeres que se levantan a las seis de la mañana, a las siete se van a andar y a las nueve y media están aquí», añade Eva. 

Varias de las asistentes muestran las destrezas adquiridas en la clase de gimnasia. ANDRÉS RODRÍGUEZ

Las asistentes explican que este grupo sirve de sostén emocional para todas ellas. «Ahora ya vamos juntas a hacer más cosas. Algunas nos conocíamos de antes, otras no. Ahora nos hemos buscado actividades para hacer de lunes a jueves y el viernes, nos damos descanso», dicen. Gimnasia, costura o memoria, la temática da igual. Son imparables. «Es una gran verdad que nos sentimos menos solas por la alianza antisoledad». De la docena de mujeres del grupo de María Aixiliadora, gran parte es viuda. Algunas viven solas. Otras están acompañadas por sus hijos. «Mi hijo es militar y se va a trabajar a las seis de la mañana. Vuelve pasadas las tres y se acuesta un rato, y luego sale a hacer sus cosas, claro. Yo me he acostumbrado. Él tiene que hacer su vida y yo me he buscado la mía», dice Pilar. 

Otra de las asistentes, Pilar, confiesa que ha salido de una depresión gracias a este grupo. «Yo soy enfermera. Me jubilé y pasé un año de duelo, no quería dejar de trabajar. Me costó mucho cortar el vínculo. Mal, muy mal», explica, con la voz entrecortada. «¡Y ahora está con nosotros!», dice Pachi, quitándole hierro y animando a su compañera. Se consideran amigas. «Cuidamos las unas de las otras. Si una no viene, nos llamamos para ver qué ha pasado. También tenemos un grupo de WhatsApp». 

La soledad no deseada en los mayores puede influir a la hora de que aparezcan deterioros cognitivos o demencias. Eva incide en que este programa se ha llevado a cabo en todos los centros de mayores de Badajoz así como en las pedanías. Son decenas de personas las que se benefician de él, mejorando así su calidad de vida y plantándole cara a su aislamiento.