La Navidad ha llegado a la unidad de Oncología Infantil del Hospital Materno Infantil de Badajoz. Esta vez no ha decorado sus pasillos El Corte Inglés sino sus trabajadores. A título particular, han sufragado el coste de todos los adornos que alegran sus pasillos y han querido dedicar su gesto a un ejemplo de lucha y de superación: Alicia, una niña de 6 años que vive en Montijo (aunque es natural de Táliga y ella quiere dejarlo claro). 

Alicia está enferma desde 2021 y, tras múltiples recaídas, que siempre ha ido superando, hace tres meses sufrió la última y más grave. Doce horas en ambulancia desde Badajoz a Barcelona -que su madre, Marta Domínguez, recuerda como «las más largas de mi vida»- fueron el viaje hacia su salvación. Acaba de comenzar un ensayo clínico en el Hospital San Juan de Dios y sus padres esperan estar de vuelta con ella para celebrar las fiestas en casa.

Alicia tiene tres hermanos, mucho mayores que ella. Cumplió 6 años el 27 de marzo. Es una niña risueña que disfruta de cada detalle. «La conoce todo el mundo», destaca su madre de los lugares por los que ha pasado. Le encanta bailar y adora los animales. «No le gusta el hospital, pero bueno», comenta Marta, resignada. El 2 de julio de 2021 ingresó en el hospital Materno Infantil de Badajoz. Desde mayo su madre venía observando que se cansaba demasiado y no tenía ganas de comer. La llevaban a su pediatra o a Urgencias y les decía que eran gases o estreñimiento.

Aquel día, por la tarde, «tenía el cuerpo deformado, un lado más inflamado». Entraron por Urgencias en el Materno. «Suerte que estaba María Mora», la oncóloga, a la que avisaron para que la reconociera. Subió con ella a hacerle una ecografía y «desde entonces estamos en la planta de Oncología». No de manera continua. El diagnóstico tiene nombre: tumor de Wilms. Las pruebas de imagen determinaron metástasis pulmonar. Recibió 6 sesiones de quimio y la operaron el 30 de agosto. Siguió 6 meses más de tratamiento. A los tres meses, en la revisión, no vieron nada.

Pero el 27 de julio de 2022 empezó con dolores de tripa y fiebre. Volvieron al Materno «y otra vez había aparecido». Cuando la reconoció María Mora «estaba de nuevo al límite». Entró en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Recibió un tratamiento de rescate, con quimioterapia y otra operación en Sevilla, porque le afectaba al hígado y al diafragma. Fue el 15 de noviembre de 2022. Recibió más quimio hasta que pudo empezar con la radio, que terminó en enero de 2023. Cuando acabó la trasladaron a Madrid, donde le confirmaron que tenía otra vez cáncer. Allí permaneció 4 meses. Los ciclos que recibió no dieron los resultados esperados para evitar otra operación y la remitieron a cuidados paliativos. A pesar de todo, sus padres no perdían el ánimo. «Aunque sabíamos lo que tenía, veíamos que la niña estaba bien», cuenta Marta.

En Badajoz estaban dispuestos a darle el último tratamiento que quedaba. Volvieron. Empezó en junio y a mediados de agosto estaban esperando que el hospital La Paz confirmase la operación al terminar el tratamiento. Pero el tumor empezó a sangrar. «Se descontroló y ya nadie podía hacer nada por ella». Difícil para unos padres aceptarlo. Cuando estaban al límite, llegó la respuesta del hospital San Juan de Dios de Barcelona, donde le ofrecieron un ensayo clínico. La ambulancia salió desde Badajoz a las doce de la noche del 14 de septiembre. Con ellos viajó la oncóloga Cristina Vicho. Al día siguiente entró en la UCI. Era viernes. El sábado les dijeron que la iban a operar «porque la niña ya no aguantaba más». Las 48 primeras horas eran cruciales. No dejaba de sangrar. Pero Alicia no estaba dispuesta a dejarse vencer y empezó a reaccionar antes. «Se sorprendieron todos». La operaron el martes.

El milagro de la vida

Tuvo muchas complicaciones y se había quedado sin defensas. Cuando lograron controlarla empezó con radio. Fueron quince días «inhumanos, porque no se puede decir de otra manera, lo que ha pasado pobrecita». Hasta que empezó a recuperarse. «Ahora mismo está limpia». En cuanto la analítica ha constatado su mejoría ha empezado con un tratamiento oral, que por primera vez recibe un niño en España, donde solo se ha probado en adultos. A un niño en Estados Unidos le está funcionando. Alicia se encuentra bien. «Aquí en este hospital dicen que mi hija es el milagro de la vida».

Casi tres meses llevan la niña y sus padres a miles de kilómetros de su casa. La fundación Casa de los Xuklis les ofrece alojamiento en Barcelona. Marta asegura que su hija se encuentra ahora bien, a diferencia de cómo ha estado, pues no podía andar desde finales de agosto, cuando ingresó. Todos los días la trata una fisioterapeuta y poco a poco ha vuelto a caminar.

Alicia apenas ha podido ir al colegio. Primero, por la pandemia, que coincidió con su escolarización. Después, por su enfermedad. «Ha hecho su propio confinamiento, porque con las defensas bajas tiene riesgo de coger enfermedades y no puede estar en contacto con adultos o con más niños». Sus padres viven pendientes los dos de ella. «Llegó muy grave a Barcelona y no sabíamos cómo nos íbamos a volver ni qué iba a pasar». Marta confía en que regresarán pronto. «No te aseguran que en unos meses o en unos años pueda tener una recaída, tampoco saben si funcionará este ensayo clínico». Si todo va como hasta ahora, podrán estar pronto en Montijo. «Nos dicen que estas navidades, más que nunca, Alicia merece pasarlas con su familia». Cuando regresen, se acercarán al Materno a ver la decoración de la unidad de Oncología. «Alicia disfruta con todo» y la vida se abre camino en su risa.

Esta historia de superación ha inspirado a los trabajadores de El Corte Inglés en Badajoz. La empresa decoró el año pasado la planta de Oncología Infantil a instancias de una auxiliar que se jubilaba, en recuerdo de Javier, un niño que falleció, al que le encantaba la Navidad. Tras la experiencia y las emociones vividas por el personal que se encargó de la decoración, surgió la iniciativa por parte de los empleados para que este año corriese a cargo de los propios trabajadores, no de la empresa. Un grupo se movilizó y apartó los adornos que podrían necesitarse. Hicieron extensiva la idea al resto de compañeros y la reacción fue inmediata. En una mañana se cubrió todo el material necesario. Cada uno ha aportado según sus posibilidades: una bola, luces, árboles... Tanto ha sido así que cuando ya estaba todo, hubo empleados que añadieron más figuras.

Ya es Navidad en la planta donde Alicia y otros muchos niños dan luz a la esperanza.