Ofrecer un hogar a personas adultas con discapacidad que ya no puedan ser atendidas por sus familiares o que no cuenten con allegados que se hagan cargo de ellas. Es el objetivo con el que Fundación CB se ha embarcado en un nuevo proyecto social: la construcción de una residencia destinada a este tipo de usuarios en Badajoz. La iniciativa aún está en ciernes, pero ya se están dando los primeros pasos para que no tarde en ser realidad.

Fundación CB sigue de esta forma la estela de la extinta Obra Social de Caja Badajoz, que construyó más de una veintena de centros en la provincia destinados a asociaciones que trabajan por personas con discapacidad, y pretende ampliar la red de recursos para dar respuesta a esos mismos usuarios que, con el paso del tiempo, tienen otras necesidades en la actualidad. «La mayoría de los centros que se hicieron eran centros de día y las personas que iban han ido creciendo, sus familiares han envejecido o fallecido y ahora necesitan lugares para vivir», explica Emilio Jiménez, director general de Fundación CB.  

Tras detectar esta «gran necesidad», el patronato acordó hace unos meses construir una residencia. «Queremos que sea un lugar donde los usuarios vivan como si estuvieran en su propia casa y que tenga la dignidad que hoy impera en el mundo de la discapacidad», subraya Jiménez.

La fundación ya está estudiando la ubicación y el diseño de la futura residencia, que tendrá una inversión como mínimo de 4 millones de euros. El Ayuntamiento de Badajoz ha ofrecido varias parcelas a la entidad, que también se ha interesado por otros solares particulares. No le sirve cualquier emplazamiento, pues uno de los requisitos irrenunciables es que no esté alejada del casco urbano, sino todo lo contrario, para que los usuarios con autonomía puedan hacer vida en la ciudad sin tener que depender de un medio de transporte.

Funcional en el uso y mantenimiento

En cuanto al proyecto, ya se ha encargado a un arquitecto, que está trabajando en diferentes diseños para la futura residencia, que contará con una treintena de plazas. Dispondrá de habitaciones individuales, espacios comunes de comedor, lavandería, salas de ocio, zonas verdes exteriores y salas para diferentes terapias. La idea inicial es que se distribuya en una única planta, completamente accesible, y que sea funcional, tanto desde el punto de vista del uso como del mantenimiento. «Este aspecto es muy importante, porque la preocupación no es tanto cuánto cuesta construirlo, sino que luego sea viable mantener un centro de estas características», señala Jiménez.

Será el patronato de la fundación, una vez valoradas las distintas opciones, el que elija el diseño definitivo de la futura residencia para personas con discapacidad.

También se está valorando aún el modelo de gestión, que podría ser propia, a través de convenios con el Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia (Sepad) o mixto. En este sentido, el director general de Fundación CB apunta que una de las opciones podría ser concertar la mayoría de las plazas, que la entidad se reserve un número concreto para subvencionarlas con fondos propios y que, además, se ofrezcan algunas de manera privada para personas con recursos suficientes para asumir su coste.

Si no surgen contratiempos, la intención de Fundación CB es que a lo largo del próximo año el proyecto esté en marcha. Así, la previsión es que, después de elegidos la parcela -bien sea cedida o adquirida por la entidad- y el diseño del futuro edificio, los primeros trabajos sobre el terreno puedan iniciarse a finales de 2024. La voluntad es que este nuevo recurso para las personas con discapacidad esté funcionando como muy tarde en 2026.