«¡Ay!, doña Loli, tan guapa como siempre...», decía Pilar Duarte nada más ver a la que fue su profesora de Religión hace 50 años. «Esta es la niña que se sentaba delante de mí en clase», contaba Desiderio Almena de Emperatriz Acosta después de darse un fuerte abrazo. «Siempre juntos, porque nos colocaban por orden alfabético», replicaba ella. «¿Sabes quién soy?», le preguntaba Pedro Jiménez a un compañero, que no caía en un primer momento. «A mí se me conocía por Venero...», daba como pista el primero. «¡Qué alegría!» Más abrazos y besos.

Dos antiguos compañeros se dan un abrazo. ANTONIO HERNÁNDEZ

Los alumnos de la primera promoción de la EGB del colegio Santo Tomás de Aquino de Badajoz, en la barriada de San Fernando, vivieron este sábado una jornada de emociones y recuerdos. Tras 50 años, volvían a reencontrarse. Había un baile de cifras: unos decían que eran de la promoción del 75, otros de antes. No importaba, año arriba año abajo, era mucho tiempo sin verse para parte de ellos. Durante este tiempo algunos han mantenido el contacto, pero de otros habían perdido la pista. Pedro Jiménez tuvo la idea del reencuentro y entre unos cuantos y la ayuda del WhatsApp se creó un grupo con más de una veintena, entre ellos tres maestros: Loli Rodríguez, Eduardo Núñez, que fue director, y Pedro Escobar, excoordinador de IU en Extremadura, que coincidió con el grupo en sus prácticas laborales. «Tenía solo 8 o 10 años más que ellos y fue primera experiencia laboral», recordaba muy emocionado.

La cita no podía ser en otro sitio que en su colegio, que la actual directora, María del Carmen García Romero, les abrió para que visitaran. En la entrada, un cartel les daba la bienvenida. «Qué detalle tan bonito», agradecían los antiguos alumnos, que se fueron directos a la que fue su aula hace cinco décadas. «Está muy parecida... bueno, antes las ventanas eran de hierro, no había tubos de la calefacción y el brasero era de picón», bromeaba Pedro Jiménez señalando a uno eléctrico que había bajo la mesa del maestro.

El grupo en su antigua clase. B. C.

«Ha sido una ilusión tremenda. A algunos nos ha costado reconocernos, porque algo hemos cambiado en casi 50 años, pero la pinta no la hemos perdido», comentaba entre risas Pilar Duarte. «Éramos una clase especial, una piña y trabajábamos mucho en equipo. Además, éramos vecinos, nos veíamos en el colegio y en la calle», explicaba. 

«Compartimos muchas cosas. En aquella época, en el recreo nos daban botellines de leche que mandaban los americanos para completar la nutrición», recordaba Francisco Sánchez.

"Una banda maravillosa"

«Son parte de mí y los quiero mucho. A la mayoría no los he conocido, pero en cuanto me han dicho sus nombres y apellidos me he acordado de ellos», contaba Loli Fernández, para quienes sus años en este colegio de la Estación fueron «los más felices de mi vida, porque aquí también estaba mi marido, José Antonio Balas, ya fallecido». «Eran una ‘banda’ maravillosa: obedientes, respetuosos... entonces sí era un gustazo venir a la escuela», reconocía doña Loli, como la llaman todos. 

Desiderio Almena saluda a doña Loli. ANTONIO HERNÁNDEZ

Su paso por el Santo Tomás de Aquino fue una época muy especial. Algunos de los alumnos de esta promoción no pudieron asistir este sábado a la visita al colegio y posterior comida porque viven lejos. Otros ya no están. A todos se les recordó entre anécdotas en esta emotiva ‘vuelta al cole’ por un día.

Varios exalumnos miran el cartel de bienvenida que colocó la dirección del centro. B. C.