El artista pacense Alejandro Pajuelo ‘Chino’, autor de otros murales como los que existen en el Hospital Materno Infantil en homenaje a los sanitarios por su lucha contra el Covid-19 o en el Cerro de Reyes en recuerdo a las víctimas de la riada, se pone de nuevo manos a la obra para decorar la ciudad. El lugar elegido esta vez es el centro cívico de la asociación de vecinos ‘Santa Marina’ y los homenajeados, la tercera edad pacense.

Al ritmo de ‘María la Portuguesa’, interpretada por la tuna de mayores en uno de sus ensayos rutinarios, ‘Chino’ daba las primeras pinceladas en «un lienzo que ya tenía observado desde hace tiempo» y que con la ayuda de El Corte Inglés, ha conseguido interpretar, ya que le proporciona los materiales necesarios para ello. 

Miguel Luna, responsable de Comunicación del centro comercial, explicó que en esta ocasión quieren «hacer un homenaje a los mayores», para transmitir un mensaje de reconocimiento por su constante lucha y el legado que dejan a la generación actual. «Vimos que el centro de mayores era una buena opción para esta obra y lo hablamos con el concejal Antonio Cavacasillas, que desde el primer momento nos dio el visto bueno». 

Una vez que obtuvieron todos los permisos, cuenta, se pusieron en contacto con la asociación de mayores para que les facilitaran «caras conocidas» y es aquí cuando entran en juego los verdaderos protagonistas de esta historia, Pepe Duarte y Adela González, un matrimonio de más de 80 años, quedarán inmortalizados en las calles de la ciudad. 

«Me parece genial la idea del mural, únicamente los protagonistas son los que no me parecen buenos», decía Duarte de forma irónica. «Estoy muy contenta de que hayan tenido este gesto con nosotros, más que nada por mi marido: él es el que ha trabajado por la asociación de manera incansable durante muchísimos años», señaló emocionada Adela. Pepe Duarte es uno de los socios fundadores de la asociación de mayores, «de los cuatro que empezamos esta andadura, solo quedamos dos», apuntó. Aunque se siente un poco agobiada mediáticamente, Adela se muestra contenta con este gesto que han tenido con la asociación, con su marido y con ella misma. 

Para la otra Adela, la hija de ambos, «es todo un orgullo» ver a sus padres inmortalizados en una obra como esta que, según su autor, tendrá terminada en una semana.