El Ayuntamiento de Badajoz va a recepcionar esta semana parte de la obra que se está llevando a cabo en la barriada del Cerro del Viento, en lo que antes era un descampado justo al lado de la parroquia del Espíritu Santo. En concreto va a ser el nuevo cruce, con forma de rotonda, que se ha creado entre las calles Viento y Alcántara, el que se abrirá a la circulación. El concejal de Urbanismo y Vías y Obras, Carlos Urueña, explicó que esta actuación va a permitir dar continuidad a varias de estas calles y conectarlas entre si con la finalidad de mejorar el tráfico. Antes, si alguien quería ir desde la iglesia hacia la estación de autobuses, por ejemplo, tenía que dar una vuelta importante y ahora podrá llegar de una forma más directa. «Era un roto en medio de la ciudad que se ha podido urbanizar», destacó.

El pasado viernes los representantes de la corporación y de la agrupación que lleva a cabo esta obra tuvieron una reunión para tratar el asunto. Los constructores habían solicitado tras pasar ya esa parte porque los ciudadanos quitan a veces las vallas pasar y, si ocurriera algún accidente, la responsabilidad sería de ellos. Tan solo faltan los últimos retoques.

Pero esto es una de la partes de esta actuación que se completa con tres parcelas de uso residencial, una plaza «bastante grande», una zona verde y aparcamientos, lo que va a hacer que la zona se revalorice. «Creo que es una obra muy importante porque va haciendo ciudad. Es ir cerrando agujeros o vacíos que hay y que quedan muy feos porque da la sensación de que la ciudad no tiene un urbanismo racional, sino que se ha ido haciendo a trozos» expresó. Asimismo, dijo que ahora, al estar iluminado, da seguridad a las personas que pasen por ahí. «Una de las principales cosas que se busca es que no haya grandes parcelas que estén sin edificar o sin urbanizar porque es un peligro, sobre todo para las mujeres y los niños», incidió.

El presidente de la asociación de vecinos de la barriada, Jacinto Marabel, aseguró que va a «descongestionar» el tráfico y, lo que era una reclamación de los vecinos, conectar el final de la avenida del paseo Condes de Barcelona con la calle Cerro del Viento, porque antes había que ir hasta Damián Téllez. «Es un beneficio porque consigue relacionar más al barrio», añadió. También vio con buenos ojos la nueva plaza aunque le gustaría que fuera más un parque.