El joven pintor sevillano Pedro Almeida se ha alzado este domingo con el primer premio de la tercera edición del concurso Badajoz Pinta, por su mural en blanco y negro con un paisaje de la calle Campillo tal como era cuando aún no se habían derribado sus casas. Se da la paradoja de que es uno de los artistas que ha realizado su obra en el muro perimetral que rodea la excavación arqueológica del Campillo. La obra ganadora es El Campillo en El Campillo. Almeida no esperaba este premio, según ha reconocido, y ha valorado el trabajo de sus compañeros, que han estado todo el fin de semana pintando, así como se ha mostrado orgulloso de que una "obra pictórica" tenga este reconocimiento, pues es el lenguaje que él usa "y que a veces es difícil de entender".

Segundo Premio: Alejandro Pajuelo 'Chino'. Andrés Rodríguez

Los premios de este concurso, que organiza el ayuntamiento pacense, se han dado a conocer en las Casas Consistoriales. El segundo ha sido para Alejandro Pajuelo 'Chino', de Badajoz, conocido en esta ciudad por ser autor -entre otros trabajos- del mural del Hospital Materno que rinde homenaje a los sanitarios durante la pandemia, el de los docentes en el colegio de la Juventud y el del 25 aniversario de la riada junto a la rotonda de las Grullas. Chino ha obtenido este premio con la obra que ha realizado en la calle San Gabriel, en la pared del huerto de la iglesia de la Concepción, donde ha retratado a un relojero que, en lugar de un reloj, está poniendo en hora la torre de Espantaperros. Cuando ha recogido el premio, no ha podido más que agradecerlo y ha comentado que es un buen regalo de cumpleaños, que celebra mañana.

Tercer Premio: Sara Megías. Andrés Rodríguez

El tercer premio ha sido para Sara Megías, natural de la localidad pacense de Almendral, que ha estado todo el fin de semana trabajando sola en la calle Afligidos, pintando a una preciosa niña que juega con mariposas y sujeta entre sus manos la Puerta de Palmas. Una niña que es real. Al recoger el premio, la joven ha señalado que le parece una gran iniciativa "para dar visibilidad a los nuevos artistas y vida y alegría al Casco Antiguo".

Los premios están dotados con 3.000. 2.000 y 1.000 euros respectivamente. Cada participante recibe 300 euros. En esta edición han sido 14 los concursantes. Eran 15, pero el adjudicatario del muro de mayores dimensiones (cuyo boceto es el mejor valorado por el jurado que los selecciona y siempre tiene más opciones de ganar, como ha ocurrido en las dos anteriores ediciones), situado en la calle Arco Agüero con Bravo Murillo, se presentó tarde el sábado y quedó descalificado. Además, este año se ha pintado otro muro fuera de concurso, para dar visibilidad a la Asociación para la Donación de Médula Ósea (Admo). Los participantes se han repartido entre la calle Campillo (en su mayoría, eran diez), San Gabriel, Arco Agüero y Afligidos, convirtiendo en arte espacios degradados del Casco Antiguo.

Ha sido la concejala de Comercio, Lara Montero de Espinosa, quien ha presentado los premios. Tras agradecer a los artistas su participación y haber creado "obras maravillosas", ha destacado que el concurso tiene cada año más mérito y calidad. Según la concejala, esta convocatoria ya está institucionalizada y espera que "se convierta en una tradición". También el presidente del jurado, Ramón de Arcos, que es pintor y vecino del Casco Antiguo, ha dado las gracias a los pintores por dejar "obras magníficas" en Badajoz y los ha animado a seguir participando en años sucesivos. Una vez más, este pintor ha elogiado el arte urbano, "que tiene tanto valor como el que está en los museos y en salas de exposiciones", como también ha subrayado "la valentía" de quienes pintan en la calle "a pecho descubierto".

El ganador del concurso, Pedro Almeida, participaba por primera vez en Badajoz Pinta. Es más, no conocía Badajoz. Su referencia es su tutora del Trabajo Fin de Grado (TFG) y profesora en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, Aurea Muñoz, que es de Badajoz. Pintor de profesión, tiene taller en Sevilla y bastante recorrido en arte urbano. Murales en varias localidades del entorno de Sevilla tienen su firma. Almeida eligió pintar en Badajoz una imagen del Campillo porque "tenía claro que quería hacer un paisaje, en la calle, jugando con el concepto del paisaje redundante o en la memoria, cómo construir a partir de los recuerdos y de la plástica la transmisión de sensaciones de la gente que es de ese lugar y lo ve día a día". Cree que ese objetivo lo ha conseguido, porque mientras pintaba, entre quienes se acercaban a ver su trabajo "muchos tenían esa nostalgia de cómo era El Campillo". El Campillo que ya no es pero que su mural retrata y recupera.

Los premiados con el jurado y los patrocinadores, en las Casas Consistoriales. Andrés Rodríguez