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El Periódico Extremadura

Desde las 14.30 horas hasta las 9.00 de la mañana

El albergue de Bravo Murillo en Badajoz amplía su horario todo el verano por el calor

La semana pasada empezó a abrir más horas y Cáritas ha decidido mantenerlo hasta el 31 de agosto

Usuarios del albergue en la sala de estar, ayer. SANTIAGO GARCIA VILLEGAS

El calor ha llegado para quedarse y tras un breve respiro han vuelto a activarse los termómetros en Badajoz, lo que supone un riesgo real para las personas que viven en la calle sin un lugar en el que refugiarse en las horas de bochorno abrasador. Esta situación que parece que no va a remitir ha llevado a Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz a mantener la ampliación de las horas de funcionamiento del albergue para personas sin hogar de la calle Bravo Murillo en Badajoz. El horario se amplió la semana pasada, de 14.30 a 9.00 horas, con la idea de mantenerlo solo hasta el domingo, coincidiendo con la anunciada ola de calor, pero finalmente esta medida se retomó ayer y se prolongará hasta el 31 de agosto de forma continuada, según ha confirmado Ana Belén García Rubio, coordinadora del área de Inclusión Social en Cáritas.

La ampliación horaria era pertinente y la práctica lo ha demostrado pues todos los usuarios que acudían al centro más tarde, están adelantando su entrada. «Porque es verdad que el calor ha sido excesivo», constata la responsable. En estas instalaciones las normas de acceso no son muy exigentes, en relación al Centro Hermano, donde no se puede consumir ni acudir bajo los efectos de sustancias y donde objetivo es intentar resolver los problemas que los han llevado a esta situación. El de Bravo Murillo es un centro de mínima exigencia, que solo requiere a los usuarios que no sean violentos y respeten unas normas de convivencia. Aun así, hay personas que prefieren seguir viviendo en las calles de Badajoz, como se puede comprobar los últimos días, a pesar del intenso calor.

Habitualmente, este albergue cierra a las 9.00 de la mañana y no vuelve a abrir hasta las 17.00 horas. Los usuarios pasan la mañana fuera y después acuden a los comedores de Martín Cansado o San Pedro de Alcántara. Desde que terminaban de comer hasta las 17.00 que abría el albergue, no tenían un lugar en el que refugiarse del calor. En Cáritas lo han tenido en cuenta y han decidido abrir antes para que estas personas tengan la opción de protegerse de las altas temperaturas que se soportan en Badajoz en verano.

El albergue de Bravo Murillo dispone de 26 plazas y trabaja de forma coordinada con los dos comedores sociales, que abren a partir de las 11.30 horas hasta las 14.00 horas. De esta forma, los usuarios solo estarán en la calle dos horas y media, antes del mediodía, cuando las temperaturas no son tan altas. En el albergue tienen servicio de ropero, se pueden duchar, meriendan, cenan, pasan la noche y desayunan. Además, los atiende un trabajador social, que es el director, Víctor Martínez, que realiza un seguimiento de su situación para conocer sus necesidades, motivarlos y derivarlos a otros recursos para que no sigan en la calle.

Los usuarios del albergue Bravo Murillo rotan. Algunos pasan una noche porque van de paso y se quedan solo a dormir. Los habituales han anticipado su entrada estos días porque las condiciones para permanecer en la calle no eran adecuadas. En estos momentos hay 23 plazas ocupadas y suelen oscilar entre 22 y 26. La medida de ocupación es del 92%. En invierno ha habido días en los que las plazas disponibles no eran suficientes «pero siempre se ha buscado una solución para que nadie se quede en la acalle», apunta Ana Belén García. Llegados esos casos, se ocupan los dormitorios reservados para el aislamiento de personas con covid, una medida que mantienen por seguridad, dado que las habitaciones son compartidas, para evitar que se extiendan los contagios.

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