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Realizaron un recorrido hasta el recinto ferial

Los coches ocupan la plaza Alta de Badajoz con la historia como eje común

Propietarios de 70 vehículos clásicos muestran estas joyas. El más destacado es un LeZèbre de 1909 que se arranca a manivela

Primera Concentración de Vehículos Clásicos e Históricos de Extremadura en Badajoz

Primera Concentración de Vehículos Clásicos e Históricos de Extremadura en Badajoz Andrés Rodríguez

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Primera Concentración de Vehículos Clásicos e Históricos de Extremadura en Badajoz Roberto López

La plaza Alta es uno de los sitios más emblemáticos y antiguos de Badajoz, y esta mañana se ha convertido en el escenario de la primera Concentración de Vehículos Clásicos e Históricos de Extremadura, una llamativa afición que cada vez mueve a más personas. Un Rolls-Royce Corniche, un Mercedes 280, un Aston Martin Tickford Turbo Capri de 1985, Mini, Seat 600 y 127, Volkswagen Golf, Montesa, Vespa o Vespino han sido algunos de los cerca de 70 coches y motos que se han congregado para el asombro de decenas de aficionados y ciudadanos. El más impactante tal vez haya sido un Le Zèbre de 1909 que se arranca a manivela, aunque también han acudido coches ingleses y americanos de alta gama y de todos los colores y tonalidades llegados de Portugal, Plasencia o Sevilla.

Un singular Abarth con un remolque que similar al frontal del coche Andrés Rodríguez

Los vehículos han estado expuestos hasta el mediodía y luego han realizado un recorrido de casi 20 kilómetros por la ciudad, con parada y foto en Puerta de Palmas, hasta el recinto de ferial, donde los participantes han hecho una comida. Antes de eso, se ha sorteado un cuadro pintado por el artista Pedro Castaño entre aquellos que han donado dos kilogramos de alimento a Cáritas.

La pacense María Antonieta Hernández de Vasconcelos es propietaria del Le Zèbre y se le ve acostumbrada a ser uno de los focos de atención por la particularidad del automóvil, el cual heredó de su padre que lo compró en Francia hace más de 50 años. «Es el segundo de fabricación y no hay ninguno más funcionando», ha asegurado con orgullo mientras mostraba todos los detalles originales como el motor de dos tiempos, la manivela de arranque, las lámparas de petróleo, el volante a la derecha o la cesta que tiene como maletero. ‘La perla’, así lo llamaba su padre, que ha tenido que ser remolcada para subir hasta la plaza, apenas tiene mantenimiento y su valor, aunque incalculable para la dueña, no es menor a 100.000 euros según un tasador. En su posesión hay otros históricos como un Citroën 11 ligero, un Chevrolet, un Mercedes c180 del 37.

Antonieta Hernández montada en su Le Zèbre de 1909 con sus hijos. Andrés Rodríguez

Por su parte, el representante de la Asociación Club del Coche Clásico y Motos de Extremadura Enrique González de Vallejo ha asegurado que esto no tiene porque ser un hobby caro porque ahora es más fácil encontrar piezas de repuesto.

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