Se ha adelantado el calor y también la acción de los vándalos. Desde hace semanas, los parques de los arroyos Rivillas y Calamón a su paso por Badajoz están sufriendo continuamente daños intencionados que afectan a las plantaciones, al mobiliario urbano, al sistema de riego y hasta la caseta del servicio municipal de Parques y Jardines. El maestro jardinero responsable del sector que abarca estos paseos, Fermín Garrido, asegura que «en ningún parque de la ciudad pasa lo que ocurre aquí».

La historia se repite cada año cuando se acerca el verano. Desde el mes pasado han sufrido dos incendios intencionados de vegetación verde, «que no sale ardiendo sola». Primero quemaron el romero. Después tuvieron un fallo eléctrico, saltaba la bomba y descubrieron que debajo del puente de San Roque habían arrancado el cableado eléctrico, que no querían para llevárselo, solo para fastidiar. La siguiente quema fue en la plaza de toros en la parte interior del parque y el calor afectó a un plátano y a las adelfas. A los pocos días en la caseta rompieron tejas y la protección del sistema de riego. En la charca picaron una tubería, han quitado y partido las maderas del perímetro y han reventado un candado. Todo esto ha ocurrido en pocas semanas «y no hemos empezado el verano», se lamenta este funcionario. Esta primavera los daños han comenzado por la zona próxima a la caseta, en la calle Margarita. Hay espacios que ya están quemados de otras temporadas anteriores, como ocurre en Santa Clara, también en la parte de fuera de Ciudad Jardín y tramos de Antonio Domínguez, «que dan una imagen de abandono». Los parques de los arroyos abarcan más de 4 kilómetros lineales.

Fermín Garrido junto a la caseta, que amaneció con pintadas. SANTIAGO GARCIA VILLEGAS

«Es simplemente hacer daño por hacer daño», comenta el jardinero, que recuerda que todos los años les queman mucha superficie, donde no solo arrasan las plantas, que tienen más de una década y por lo tanto su valor económico es importante, sino el sistema de riego. Este maestro jardinero se queja de que falta vigilancia, pues los guardas de parques van solo por las mañanas. Opina que en otros parques hay más presencia policial, fundamental como medida disuasoria. Los actos vandálicos deben producirse por las tardes o noches, porque los trabajadores encuentran el resultado cuando se incorporan a las 7.00 de la mañana. En invierno no suele ocurrir. Lo curioso, según Fermín Garrido, es que no queman jaramagos sino la vegetación verde. Hay taludes del parque donde ya no hay árboles ni riego por goteo y se han degradado por completo. Con los nuevos trabajadores que van a entrar temporalmente se intentará recuperar con nuevas plantaciones las zonas más visibles.

En este sector trabajan 5 funcionarios que abarcan estos parques desde el final de San Roque hasta Cerro de Reyes y Santa Clara, además de la mediana de la N-V, la carretera de Valverde, Las Vaguadas, La Lomas y San Rafael. Pero solo sufren vandalismo los paseos de los arroyos, según Fermín Garrido.