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El Periódico Extremadura

18 especies en miniatura

Un gran bosque de bonsáis en La Galera

El edificio recién rehabilitado acoge este fin de semana una preciosa muestra con 30 ejemplares de la Asociación Pacense de Bonsái

Un arte a escala. Los bonsáis se pueden visitar en horario de mañana y tarde. SANTIAGO GARCIA VILLEGAS

Hasta un siglo después de que se construyera en Badajoz el edificio de La Galera no llegó a Occidente el arte de los bonsáis, que los chinos practicaban desde el 700 antes de Cristo y que Japón importó en el siglo IV. La espectacular nave recientemente rehabilitada por el ayuntamiento pacense junto a los jardines a los que da nombre, acoge su primera exposición y no es otra que un bosque de estas reliquias arbóreas, gracias al entusiasmo de la Asociación Pacense de Bonsái Quercus.

Solo durante este fin de semana se puede visitar esta muestra, compuesta por 30 ejemplares pertenecientes a este colectivo. Pinos, enebros, acebuches, junípero sonare, higuera, azaleas, un albaricoquero japonés, ullastres, fresno, espinos de fuego y albar, ciprés de los pantanos, una encina y un alcornoque. Hasta 18 especies en pequeño formato se muestran como esculturas vegetales vivas.

Esta asociación, fundada en septiembre de 2020, cuenta ya en Badajoz con 43 socios, lo que demuestra que es una afición extendida en la ciudad, según explicó ayer su presidente, Francisco Rodríguez Labrador, que confía en que van a seguir creciendo. Esta vocación requiere, además de grandes dosis de paciencia, espacios en los que intercambiar y compartir pareceres, experiencias y técnicas para poder progresar. En la actualidad suelen reunirse los fines de semana en Mandyplant. La asociación pretende además tratar de difundir este arte, que requiere horas de aprendizaje y estudio.

El bonsái también tiene una misión medioambiental pues permite que un árbol sobreviva y se recupere, como algunos de los que ahora se exponen en La Galera. Un ejemplo es un acebuche cuyo tronco tiene 200 años «que no tiene el dueño». Se rescató de un deshecho y se cultivó.

"El bonsái es como un niño: a medida que crece te da más problemas y tienes que controlarlo más"

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En teoría cualquier especie arbórea se puede convertir en bonsái. El problema, según explica el presidente de esta asociación, es «el tamaño de la hoja, sobre todo». «Los árboles son mucho más vistosos cuanto más pequeña es la hoja, da otra sensación de vejez y de grandiosidad en miniatura». Por otra parte, en función de cómo sea el árbol necesita un recipiente. Ese es un problema que tienen, porque en Extremadura no se fabrican específicos.

Según explicó el concejal de Turismo, Jaime Mejías (que inauguró la muestra junto a los también concejales Jesús Coslado e Hitos Mogena), no se puede prolongar más días porque son ejemplares «muy sensibles» que no deben permanecer mucho tiempo fuera de su hábitat ni lejos de los cuidados de sus dueños. Los visitantes pueden votar los que más les gusten y habrá premios entre los tres preferidos.

Para el presidente de la asociación, la norma más importante y básica con los bonsáis es «cuidarlos». Eso supone «alimentarlos bien, dar a cada árbol lo que necesita en cada momento, uno necesita comer ahora y otro más adelante, es como un niño, tienes que cuidarlo a medida que va creciendo, te va dando más problemas porque tienes que controlarlo más». Una vez que la semilla de la afición está plantada, tiene que ser abonada con «tranquilidad, paciencia y dedicación» y regada con el mejor consejo: «estudiar, aprender y juntarse con gente que sabe más para no fracasar, porque ese que sabe más seguro que ha fracasado antes».

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