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El Periódico Extremadura

la actual situación económica y de incertidumbre ha generado un parón en las adopciones y un aumento de los abandonos

Las instalaciones de la perrera municipal de Badajoz rozan el 160% de su capacidad

Ahora mismo acogen a 35 perros, cuando se supone que el máximo que podrían mantener es 22. Desde el centro hacen un llamamiento a la sociedad para que adopten y lo hagan con responsabilidad

Un empleado del Centro de Protección Animal da de comer a varios perros de tamaño grande. SANTIAGO GARCIA VILLEGAS

En el Centro de Protección Animal, conocido comúnmente como perrera municipal, hay ahora mismo 35 perros, pero el máximo de canes que supuestamente pueden albergar estas instalaciones es 22, de ahí el hecho de que hayan superado con creces el 100% de su capacidad; de hecho, están rozando el 160.

Carlos Rosa, responsable de la clínica veterinaria Clinivex que asumió la dirección técnica de la perrera en 2019, señala que hace un año y medio los cheniles estaban prácticamente vacíos -«teníamos tres o cuatro perros peligrosos y ya está»-, pero en abril de 2021 comenzaron a experimentar un parón tanto en adopciones como en colaboraciones con asociaciones protectoras que les ha llevado a vivir una situación complicada.

Rosa no sabe la razón concreta por la que está sucediendo esto, pero opina que las circunstancias económicas y de incertidumbre presentes en estos momentos están influyendo: «Hay muchos perros que están siendo abandonados y también muchos dueños que nos piden ayuda para darles un hogar a sus mascotas porque ya no las pueden atender». Aun así, manifiesta que no le ve el sentido a esta decisión, y pone de ejemplo a los refugiados ucranianos que salen de su país con su animal en brazos, «y más que han perdido y están perdiendo ellos...». Por eso, indica que hay que tener paciencia cuando las circunstancias personales cambian y ya no permiten mantener a un animal: «Tienes que tenerlo hasta que se le encuentre otro lugar donde vivir».

De momento no ha llegado todavía a la saturación que experimentó en enero de 2020, cuando llegó a tener 60 perros en las instalaciones -casi el triple de su capacidad- y donde por primera vez se tuvo que plantear acabar con la vida de algunos debido a lo insostenible de la situación: «Estuve muy mal psicológicamente, fue muy estresante para mí». Finalmente, consiguió seguir con su política de cero sacrificio gracias a la ayuda de una protectora de Barcelona. El día de Reyes, él mismo trasladó hasta allí 38 canes. «En Extremadura la ley te permite sacrificar al animal pasados ciertos días desde que lo recoges, pero yo no gano nada a nivel profesional ni ético», explica.

Necesidades

Agradece la respuesta de la ciudad con respecto a la perrera. Cuenta que hay mucha gente que se acerca hasta allí a ver a los animales y, de paso, «echar una manita», pero Rosa manifiesta que también necesita «otro tipo de colaboración»: recursos económicos o adopciones. En el primer caso, señala que la dotación del contrato que guarda con el ayuntamiento no es suficiente para cubrir todos los gastos, y menos aún teniendo en cuenta la subida de precios que se está dando en los últimos meses. «Esto es un presupuesto cerrado hace dos años con unos precios de hace dos años, pero estamos en el 2022 con la que nos está cayendo a nivel de combustible y de piensos. Los sueldos también han subido, por ejemplo, y eso al ayuntamiento no le repercute», lamenta.

En el segundo caso, recuerda que en las instalaciones del centro hay perros mayores que morirán dentro de poco, «y por desgracia no es lo mismo fallecer en la perrera que en una casa de forma digna. Hay algunas personas que lo entienden y otras que no». También tienen problemas con los de gran tamaño, a los que a la gente les cuesta más adoptar por no contar con las condiciones idóneas para ello -principalmente, una vivienda donde el perro pueda correr y jugar en un espacio acorde a su medida-.

A pesar de todas las dificultades, Rosa asegura que seguirán trabajando, concienciando, luchando y publicando en redes sociales para sacar a los animales adelante: «Este contrato es un compromiso que adquieres con beneficios o con pérdidas». 

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