A principios de noviembre, este periódico se hizo eco de la denuncia de un emeritense cuya esposa, de 44 años, llevaba tres meses esperando a someterse a una operación urgente de cáncer de colon en el hospital de Mérida. Cuando Silvia Ávila leyó la noticia, se horrorizó, pero lo que no podía imaginar esta paciente con alto riesgo de padecer cáncer de mama es que, poco después, ella se vería afectada también por los retrasos de la sanidad extremeña.

Esta cacereña afincada en Badajoz cuenta con numerosos antecedentes familiares de esta enfermedad, por lo que en 2013, con 34 años, empezó a realizarse pruebas frecuentes como forma de prevenirla. En 2015, le detectaron y posteriormente extirparon dos fibroadenomas mamarios. A partir de entonces, continuó con las revisiones semestrales, con la mala suerte de que en octubre de este año, estando embarazada de cuatro meses, le detectaron un tumor justo debajo de la cicatriz que le quedó tras la anterior operación.

Seguro privado

Tiene un seguro privado, por lo que decidió utilizarlo para hacerse una ecografía cuanto antes sin saber que la cita para esa misma prueba y la consulta posterior se la daría el Servicio Extremeño de Salud (SES) para el 22 de febrero y el 9 de marzo de 2023, respectivamente, a pesar de ser considerada «preferente», tal y como rezan sus informes médicos. «No debería ser una obligación tener un seguro privado con lo que pagamos de Seguridad Social y de impuestos. Doy a conocer mi caso por mí, pero también por las tantísimas personas que no saben cómo darle voz a este tipo de situaciones, porque hay mucha gente como yo», comenta indignada.

Tras conocer la fecha, llamó al hospital Perpetuo Socorro para pedir explicaciones, y le afirmaron que no era la primera que tenía ese problema. «Los sanitarios dicen que no saben nada y que de ellos no depende, cosa que entiendo, porque al final se dedican a hacer su trabajo, pero me parece vergonzoso. No puedes esperar tanto tiempo para algo urgente. No hace falta que me atiendan mañana o pasado, puede ser dentro de 15 o 20 días, un mes como mucho, pero no en 2023 porque no es una tontería».

En esa ecografía que se hizo de forma privada comprobó que el tumor medía 15 milímetros. Le dicen que tiene «buena pinta», aunque lo ideal sería analizar el tejido en un laboratorio para poder confirmarlo con seguridad y, posteriormente, extirparlo. «A mí no me vale lo que me digan, sino los resultados. Hay que hacer la biopsia, porque a lo mejor ahora piensas que puedes estar tranquila y luego te encuentras con otra cosa diferente», manifiesta. Al estar embarazada, deberán esperar a que nazca su bebé, o bien comprobar dentro de tres meses si el tamaño ha crecido por encima de los 20 milímetros; en ese caso, tendrían que intervenirla sí o sí.

Para poder establecer estos pasos a seguir, sin embargo, es imprescindible hacer una ecografía previa para la que el SES le hace esperar un año y tres meses. El viernes pasado, no obstante, Silvia acudió de nuevo al Perpetuo Socorro, esta vez con los resultados del examen que se hizo por su cuenta. Consiguió que le atendiese un cirujano, el que la operó en 2015, que llegó a la misma conclusión, por lo que solicitó otra ecografía para enero de 2022. Todavía no le han dicho qué día exacto le harán la prueba, pero, viendo que la urgente se la programaron en 2023, no espera que esta se la den a tiempo. Silvia añade, además, que hasta su propio médico, conociendo el panorama actual, le recomendó continuar por la vía privada en caso de que tuviese problemas con la cita.

Daño psicológico

Aunque sabe que, gracias a su seguro, le atenderán correctamente, no puede evitar la inquietud que genera el no confirmar si el tumor que, «de momento», parece benigno, realmente lo es. «Tengo ataques de ansiedad y me han derivado al cardiólogo por taquicardias. Soy muy nerviosa y, aunque intento llevar las cosas de forma positiva, al final me afectan», lamenta con temor a los posibles efectos que el sufrimiento psicológico pudiera tener en el desarrollo de su futura niña. «Habrá que hacer algo para solucionar esto: crear un turno de tarde, ampliar los horarios... Lo que sea».

La Junta de Extremadura informa a este periódico de que se está elaborando un plan para recuperar el sistema sanitario en su conjunto, tanto a nivel nacional como regional. En función de las listas de espera del segundo semestre del año, «se reforzarán todas aquellas circunstancias que haya que reforzar», apuntan desde la Consejería de Sanidad, aunque no aclaran si retrasos como el de Silvia son frecuentes así como tampoco los motivos que pueden provocarlos.