Marc y Álex Márquez, Carlos Sainz Jr., Pol Espargaró, Jorge Navarro, Marcos Ramírez... Son tan solo algunos de los pilotos cuyos cascos diseña Dave Designs. A pesar de lo internacional que suena, todo empezó con profesionales pacenses de BMX como Borja Carrasco o Alejandro Kim. La razón es muy sencilla: este equipo de artistas (porque lo que crean se acerca muchas veces a la categoría de arte) nació en Badajoz de la mano de David Mata.

Pero lo más curioso no es su origen, que también, sino su desarrollo, y es que, a pesar de que sus productos hayan ido ganando fama con el tiempo y ahora mismo viajen alrededor del mundo entero, prácticamente todo el proceso se lleva a cabo sin salir de la capital pacense.

Mata empezó solo en la buhardilla de la casa de su abuela ubicada en el Casco Antiguo, una antigua carpintería de su abuelo, ya fallecido por aquel entonces. Después, continuó en su propia habitación de San Roque. En ese barrio siguió, aunque en diferentes espacios, hasta que decidió independizarse en la calle San Juan y, poco después, en la Urbanización Guadiana.

Ahí tenía su oficina mientras en San Roque mantenía su estudio de pintura. Finalmente, lo acabó trasladando a la barriada de Llera, primero a un pequeño taller y, desde hace tres años, a otro más grande donde ahora le acompañan 14 personas más, de tal forma que Dave Designs ya no se ciñe solo a la figura de David Mata: «Al principio la idea se enfocaba mucho en mi persona, tanto a nivel creativo como empresarial, lo que ocurre es que eso, desde hace cinco años, cuando empezamos a introducirnos en el mercado internacional, sobre todo con MotoGP y Fórmula 1, ha mutado de una manera brutal. Ahora la acción se centra mucho más en un trabajo de equipo al que yo dirijo en vez de en lo que soy capaz de conseguir yo solo, porque así me hubiese quedado en lo que era esto en 2016: uno o dos cascos a la semana». Ahora, cuenta, hacen más de 350 al año.

Tres miembros del equipo de Dave Designs, trabajando en varios cascos. Rul González

Por eso, dentro de poco cambiarán los 140 metros cuadrados donde acuden cada día por otro local que alcanza los 800. Y sí, este lugar, al igual que el resto, vuelve a estar ubicado en Badajoz. «Para mí es clave poder permanecer dentro del ecosistema personal que he experimentado toda mi vida. Yo he nacido, he crecido, me he educado y me he desarrollado a nivel empresarial en Badajoz. Si es necesario, daría el salto, pero, si puedo conservarlo, lo voy a hacer a toda costa», cuenta.

Y los beneficios no son únicamente emocionales. No es lo mismo tener la base en la capital pacense, donde, vivas donde vivas, nunca estarás a más de media hora en coche del centro, que en la española, por ejemplo, donde, como cree Mata, tendría que recorrer cada día 50 o 60 kilómetros hasta su puesto de trabajo. Esto, asegura, triplicaría o cuadruplicaría los costes, tanto de los productos como del personal que le acompaña, al que, además, tiene que enseñar «casi desde cero».

Dificultades

Como es obvio, no todo son ventajas. La dificultad más importante se halla en el transporte y la logística, «pero lo que tienes que hacer es adaptarte», señala Mata: «Si tú sabes que estás a un aeropuerto internacional de cualquier punto del mundo, tienes que tener en cuenta que tu calendario y tu ruta de viaje comienza en Sevilla, Madrid o Lisboa con las horas previas a llegar hasta allí». De vez en cuando, añade, es posible coger algún vuelo desde la misma Badajoz, pero eso pasa «en contadas ocasiones».

Algo parecido ocurre con la mercancía. Al principio, como todo en la vida, tienen lugar muchos errores, retrasos, malentendidos y paquetes perdidos, con el consiguiente enfado de los clientes, pero, con el tiempo, todo se va normalizando. «Al final se trata de crear un método donde impliques a la empresa con la que estás trabajando para que conozca cuál es tu producto y a qué te dedicas, de tal forma que sepas manejar su oferta. Básicamente, vives un día por delante», explica.

Otra de las estancias del actual estudio de la empresa pacense. Rul González

A pesar de todo, Mata va a hacer lo imposible por permanecer en Badajoz, si no de manera exclusiva, sí como oficina central desde la que parte todo. No es tan fácil como parece, ya que no son pocas las veces que le han propuesto marcharse. Cuando se convirtió en el pintor de Red Bull España, muchos le preguntaban con extrañeza cómo iba a hacer todo desde la región extremeña. «Lo único que nos separan son kilómetros, tenemos una línea de teléfono e Internet, que es una de las grandes bases del éxito de la empresa, las redes sociales...», les contestaba. Él les trataba de convencer de que no era estrictamente necesario estar tan cerca: «Lo que supe fue sacarle partido a algo que yo sabía que era un hándicap, pero que, en cierto modo, puse a mi favor porque Badajoz y Extremadura te permiten trabajar a tu ritmo».

No ha sido sencillo mantenerse en su ciudad natal, y no solo por los inconvenientes ya comentados, sino también por las atractivas ofertas que a veces se le presentaban para irse. Algunos posibles socios incluso le proponían montarle la empresa al completo en ciudades más grandes, pero ni por esas: «Al fin y al cabo, la esencia de Dave Designs es ser capaz de desarrollar todo esto desde una ciudad como Badajoz. La pregunta no es cómo lo haces, la pregunta es por qué no».