No importaba haber trasnochado la noche anterior. Cientos de pacenses quisieron acompañar a los artefactos en la salida del desfile que hacen cada sábado.

Antes de las 12.00 horas, momento previsto para la salida, el público comenzaba a llegar a la avenida Entrepuentes. «Venimos a verlos ahora porque están perfectos y todos juntos. Es un trabajazo», decía Agustina Ramírez, una mujer que acudía acompañada de su nieta Estefanía. «Nos han recibido súper bien», decía Pepa Montesinos, artefactera.

Con algunos minutos de retraso salía la comitiva en dirección a la avenida Reina Sofía y la rotonda de los tres poetas. Al llegar a Adolfo Díaz Ambrona había menos público en la calle. «Han pasado a toda velocidad, pero qué bonitos son», decía Puri Jiménez, que los veía pasar asomada desde su balcón. Este año tenía vistas privilegiadas. «Espero que lo hagan todos los años y la gente se acostumbre, a ver si se vuelve una tradición».

A su vuelta a la margen izquierda, los artefactos se dirigieron a Saavedra Palmeiro, zona que debía estar acotada para su aparcamiento. No era el caso, los coches estaban aparcados a ambos lados de la calle y los artefactos tuvieron que diseminarse por distintas zonas del centro.