El Día Internacional de la Discapacidad se conmemora este viernes en Badajoz con una concentración, que se iniciará en la plaza de España y concluirá en la de Conquistadores, para dar mayor visibilidad a esta efeméride. Desde el año 1992 se celebra el día Internacional de las Personas con Discapacidad, después de haber sido aprobado el 3 de diciembre como fecha conmemorativa en todo el mundo, mediante resolución de Naciones Unidas.

Desde el primer momento, en esta conmemoración se establecen como objetivos claves «la movilización del apoyo para cuestiones críticas relacionadas con la inclusión de personas con discapacidad, promover a la reflexión, y poner la atención en los beneficios de una sociedad inclusiva y accesible para todos».

En nuestro centro Nuestra Señora de la Luz, entidad que tiene como misión proporcionar, desde su compromiso ético, apoyos y oportunidades a cada persona con discapacidad intelectual y/o del desarrollo y su familia para contribuir a su proyecto de calidad de vida y promover su inclusión como ciudadano de pleno derecho de la sociedad. Luchamos cada día y desde nuestro compromiso para que puedan desarrollarse de manera plena estos objetivos marcados en la resolución aprobada en las Naciones Unidas. Hemos querido desde esta reflexión tomarle el pulso a los verdaderos protagonistas de tantas historias. Y con ellos hemos hablado sobre su sentir, su vivir , su manera de entender lo que es su propia discapacidad y su relación con el mundo que les rodea.

Hemos charlado con varios usuarios de nuestro centro y, estos con nombre propio, Antonio, Raquel, Carmen Nevado, Moisés, Joselete, Carmen Moreno y Salvador nos comentan que se sienten diferentes con relación a aquellas personas que no tienen ninguna discapacidad. Que sienten que les cuesta más hacer y entender, o incluso aprender algunas cosas, por ejemplo, de la vida diaria o cuando tienen que realizar algún trámite de carácter administrativo. Aunque hay casos concretos como en el de Joselete , que entiende estas diferencias mínimamente porque colabora desde hace años como voluntario en una asociación juvenil y se siente plenamente integrado. Estas personas hacen hincapié en el hecho de que las diferencias están sobre todo en que a ellos les limita su discapacidad para vivir en pareja, lo ven complicado o irrealizable a corto plazo. Sobre todo porque para ello, además, necesitan un trabajo remunerado y, por supuesto, una casa. Es curioso como casi todos hablan de esta diferencia como el principal escollo. Y es curioso como también perciben que es la sociedad en general la que no entiende, o acepta esta situación. Creen que todo va muy lento al respecto. Y añaden que con los apoyos necesarios sus aspiraciones podrían convertirse en una realidad. En una conversación discernida, hablan del sentimiento de no creerse del todo incluidos en cualquier tipo de entorno, aunque sí hay aspectos que van cambiando. En el caso de uno de nuestros usuarios, Salvador, hace años que le negaron jugar en un equipo de fútbol por precisamente tener una discapacidad , y después, sin embargo, se organizó una liga de fútbol inclusivo en la que participan personas de todo tipo y condición. 

La pregunta más jugosa por aquello que implica ser más emocional la respuesta, o más personal, más cercana a lo que quieren hacer o sueñan hacer es precisamente en la que les cuestionamos sobre aquellos deseos que creen lejanos de cumplir por las barreras casi impuestas por su discapacidad. Y las respuestas rezuman tantas ganas como esperanzas. Hay quienes sueñan con ser entrenador en un equipo de fútbol de una liga profesional o con llegar a presidente del gobierno, ministro o un alto cargo de la política. Este deseo está ligado directamente a las ganas de vencer las injusticias que ven a su alrededor y por las ganas, aún mayores, de luchar por una igualdad lo más real posible. Y hay quien en un sueño incluso más cercano, como Raquel, sueña despierta con anheladas pandillas de jóvenes, o no tan jóvenes, para salir juntos, pandillas formadas tanto por personas con discapacidad, como personas que no la tengan. Otros sueñan simplemente con que, al menos, en ocasiones no se les mire como tan, tan diferentes al resto. Porque tener una discapacidad no les limita para tener deseos y sueños.