Soy uno de tantos usuarios de los paseos del Guadiana, principalmente entre los puentes de la Autonomía y Real. Siendo niño, conocí cómo la gente se bañaba y navegaba en unas aguas realmente cristalinas, la playa, el merendero, el embarcadero, en fin, tiempos felices que ya nunca volverán. Ahora, aparte del nenúfar, la sequía, el cambio climático y otras tormentas, un río muerto, o casi, fue recuperado para la ciudad con una sencilla obra que lo engrandeció y creó un nuevo paisaje que es orgullo para todos. Sin embargo, últimamente me he fijado en pequeños o grandes detalles que dan la sensación de que o no hemos entendido el mensaje o, definitivamente, no tenemos remedio. De acuerdo que la extinción del nenúfar es de complicada solución y que el asunto de los gansos, que otra vez se nos ha ido de las manos, supone un contratiempo abandonado a su suerte. Pero, más allá de estos nubarrones, no acabo de entender algunas cuestiones respecto al parque o los parques del Guadiana: 1. Después de varios años en funcionamiento, se están construyendo tres cabañitas que harán de servicios públicos. ¿Ahora se han dado cuenta de que a los usuarios nos pueden entrar las ganas o un apretón? ¿Por qué se tarda tanto en una obra tan pequeña y por que los remates de la misma siempre quedan como a medias, sin el ajardinamiento adecuado que circunde la instalación, con vallas de obra que se integran alegremente en el paisaje? 2. También, en la margen derecha, se están haciendo diversas pistas para no sé qué diferentes actividades lúdicas y deportivas. ¿Ahora es cuando se ha detectado semejante necesidad? Digo lo del ahora con esto y con lo anterior porque de haberse tenido previsto en el momento de la construcción inicial del parque ahora no lo tendríamos patas arriba y con el peligro de que las cosas no queden como estaban. 3. ¿Por qué las fuentes de agua, estigmatizadas desde la pandemia, están tan abandonadas que ya solo sirven, en la mayoría de los casos, para que los perros apoyen su pata y miccionen? Hablando de perros, ¿por qué hay tanta gente que desconoce las ordenanzas y los lleva sueltos a deshoras con la misma cantinela de siempre de que no muerden? Y hablando de gente, ¿por qué tan pocas personas conocen lo de caminar por la derecha que es que no hay día que no tenga que apartarme porque alguien está invadiendo mi espacio? 4. ¿Por qué tengo la sensación de que hay gente que piensa que todos los usuarios del parque son deportistas, ejercitan el deporte y solo piensan en el deporte para acudir a ese espacio? ¿A nadie se le ha ocurrido que pasear, admirar el paisaje, disfrutar de ver a la gente de acá para allá o de un atardecer no son suficiente motivo para acercarse a las orillas del río? Y 5. ¿Por qué, en ocasiones, se realizan obras que no devuelven a la zona a su estado original, es decir, donde estaba el caño de la Cambota, que también conocí, se hicieron obras no hace mucho y ahora, despareció el verde, huele a aguas fecales un día sí y otro también y solo podemos ver los cables de riego? Ya otro día si eso nos ocupamos de los tontos que van para campeones olímpicos de patinaje o ciclismo mientras la gente sencilla trata de sobrevivir en un parque que ellos convierten en hostil.